miércoles, 9 de enero de 2008

.::Mi CóMpLiCe::.



Un día te recibí. Así como por arte de magia. No sabía bien para qué me servirías. Pensé en usarte para notas estúpidas, como siempre, pero poco a poco esa estúpida idea de las notas estúpidas se fue. Pero aún no sabía.

Te recibí con alegría. Una noche fría de emoción estúpida y nerviosa. En medio de un corte de luz avisado pero olvidado. Y llegaste en un sofá con luz de vela.

Desde ese entonces sólo sabes recibir, guardar y dar. Recibes cuanto te quiera dar. Desde amor a odio. Todo, todo recibes. Jamás me haz prohibido darte nada ni lo harás. Recibes tanto como puedas guardar. Guardas y no dices nada. Existe confianza aún cuando no hay respuesta. A veces pienso que no se necesitan, pienso que llegan por medio de la reflexión, y si me das el espacio para reflexionar entonces encuentro la respuesta. Guardas y absorbes el bien y el mal. Me das cuanto puedes darme y sin rencor ni temor. Das porque eres buena y porque nunca haz esperado nada a cambio.

Guardas la historia más secreta de la vida de una estúpida sentada en su cama esperando que le llegue un frasco de nutella, un jugo de naranja o una caja de frambuesa. Es parte. Parte de la vida de la llorona más grande.